lunes, 12 de abril de 2010

300 mujeres productoras

El proyecto tiene cerca de dos años de vida. Comenzó con 25 grupos; actualmente cuenta con 41 liderados por mujeres.

Mama Rawa (señoras del fuego) es el nombre de dos tiendas de artesanías. Detrás de estas vitrinas están 300 mujeres productoras que iniciaron esta actividad como aprendices del centro de promoción Gregoria Apaza, pero que ya han logrado exportar a Latinoamérica.

Estos espacios fueron creados en 2007 con 180 mujeres por iniciativa del centro de promoción. María Esther Ibáñez, directora de Mama Rawa, explicó las circunstancias en las que fueron abiertos.

“Muchas mujeres artesanas que trabajaron anteriormente en el centro (Gregoria Apaza) para capacitarse en la elaboración de algunos productos artesanales no contaban con espacios donde comercializarlos, aunque tenían buenos productos y con calidad, de ahí que se vio la necesidad de implementarlos”.

Mama Rawa nació con 25 grupos y ahora tiene 41, de los cuales seis exportaron a Latinoamérica en 2008. Cada equipo tiene tres formas de organización: familiar (integrado por parientes), personal (productores individuales agrupados) y asociación, los que tienen entre cuatro y diez miembros (ver nota de apoyo).

El mecanismo

Estos grupos abastecen las dos tiendas ubicadas en la calle Sagárnaga, una, y en Calacoto, la otra. Tienen productos variados, en su mayoría hechos a mano: “La más fuerte es la línea textil, con prendas de vestir para niños y mujeres”. Después está la línea de utensilios del hogar.

También está la producción de cuero con accesorios de vestir, carteras y cinturones; luego la marroquinería (artículos de pieles), joyería y bisutería (adornos); también se tienen los rubros de vidrio, hierro forjado y el de fieltro, en el que se incluyen zapatones, carteras, bolsones, accesorios decorativos, flores y floreros, entre otros.

Cada grupo debe llevar cierto stock de productos a las tiendas para que sean expuestos. Cada 15 días hay una reunión en la que se entrega el dinero de las ganancias a los grupos cuyos productos se hayan vendido en ese periodo.

Las artesanas entregan sus prendas en consignación a un precio que incluye su ganancia. A ese monto, Mama Rawa incrementa cierto porcentaje para el mantenimiento de la tiendas, es decir, para el pago de los servicios básicos.

La capacitación

Mama Rawa busca mejorar la calidad de la producción y las condiciones de vida de las mujeres con las que trabaja.

Para ello, se les brinda capacitación en diseño, colores de moda, gestión de inventarios, formas de envase y control de calidad para mejorar la producción.

Según Ibáñez, la mayoría de los grupos aprendió a administrar el dinero ganado mediante la capacitación impartida en el proyecto. “También se les orienta sobre costeo —afirma Ibáñez— y acceso a un crédito más flexible”.

También se orienta a los grupos artesanales hacia una filosofía de comercio justo, es decir que valoren su mano de obra incorporada en cada obra.

Wilma Medrano, líder de un emprendimiento familiar en cuero, explicó que ingresó a trabajar en Mama Rawa desde que inició el espacio. Empezó con la capacitación y ahora siente que está a la vanguardia respecto de nuevos diseños y colores de moda.

“Mis dos hijos, un ayudante, mi esposo y yo conformamos el grupo familiar”.

Ella comentó que desde 1997 tenía una microempresa, pero la dejó porque Mama Rawa mejoró sus ingresos.

“Al mes mi grupo gana alrededor de 2.000 bolivianos y eso que no estoy en la tienda vendiendo, aunque, claro, no debo olvidarme, debo ir a la tienda alguna vez a verificar si efectivamente mis productos están en la vitrina”.

Ibáñez comentó que es fundamental que las artesanas renueven sus productos para que no se estanquen con uno: “Al año aproximadamente sacamos dos o tres colecciones”.

Así lo afirma Cristina Huallpa de la asociación Las Gregorias, quienes confeccionan productos textiles: guantes, chalinas, chales, ponchos, etcétera. “Nosotras (las nueve mujeres del grupo) tenemos como meta sacar por lo menos dos colecciones diferentes al año, y en esta gestión lo hemos conseguido. Es muy difícil porque somos poquitas, pero aun así lo hemos conseguido”.

Ella cuenta que su asociación la conduce un directorio, el cual entrega materia prima a todas las integrantes del grupo. Ellas elaboran los productos y cuando terminan su trabajo reúnen las prendas y las llevan a Mama Rawa.

Cuando se venden, entonces las ganancias son para todo el grupo y hay cierto porcentaje de dinero para el material y algunos insumos.

Huallpa destacó: “Cada 15 días, cada una de nosotras ganamos alrededor de 200 bolivianos”.

Luisa Apaza, del grupo de socios Jumampi (contigo) Bolivia, afirma que desde que ingresó en Mama Rawa, sus productos son más valorados por los miembros del grupo. “A pesar de que nuestras artesanías son accesibles para los bolsillos de las personas, decidimos no rematarlos, porque nos cuesta hacerlos”.

Sello de calidad

Veinticinco de los 40 grupos que aglutina Mama Rawa recibirán, el próximo 28 de octubre, el sello de calidad de Ibnorca, “Hecho a mano”, que será otorgado por primera vez a artesanos.

Esta certificación se la dará luego de un diagnóstico que se hizo a 30 grupos que se inscribieron para obtener el sello.

Ibáñez aseguró que “lo que se evaluó fue que ninguna de las empresas trabaje con maquinaria y que sus productos sean de calidad, por eso salieron calificados 25”.

Las tres formas de organización

Mama Rawa (señoras del fuego) un espacio de promoción y difusión de productos artesanales, propiciado por el Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza, aglutina los productos de tres tipos de asociaciones.

De acuerdo con María Esther Ibáñez, directora de Mama Rawa, los emprendimientos asociativos integran a varias mujeres que quieren tener ingresos a través de la producción de artesanías fabricadas con el mismo material.

En el familiar, los parientes tienen una influencia fundamental, porque sus integrantes trabajan de forma conjunta.

En el individual, explica Ibáñez, cada una trabaja sola y lleva su producción a las tiendas.

En el caso de los primeros, deben ser liderados por mujeres, porque la principal característica de Mama Rawa es la promoción de las féminas.

Para ingresar en el proyecto, estos grupos deben cumplir ciertos requisitos, como la supervisión efectiva y que funcionen de forma permanente.

El ingreso en el proyecto es gratuito, simplemente se necesita el compromiso de no hacer faltar los productos a Mama Rawa y que participen en las reuniones para intercambiar experiencias y en los cursos de capacitación para ser mejores empresarias.

Algunos datos

Productos de cuero, como carteras, cinturones, billeteras, y algunos accesorios se exponen en Mama Rawa.

El material textil, en su mayoría, está hecho a mano. Hay chales, chalinas, guantes, ponchos y otros.

Para la mujer se exhiben accesorios, como anillos, aretes, collares y pulseras, en diversos materiales.

Se busca transformar la artesanía convencional (para turistas) con la contemporánea (para el uso de todos).

En la zona Sur, Mama Rawa se encuentra entre la calle 18 de Calacoto y la avenida Montenegro.

La sucursal está en la calle Sagárnaga esquina Murillo, en la galería Dorian, local N.º 9.

Fuente. Laprensa.com.bo

FUENTES DE INSPIRACIÓN

La producción que desarrollan las artesanas y artesanos agrupados en Mama Rawa está orientada por diseñadoras nacionales e internacionales que emplean como principales fuentes de inspiración la vida y la cultura del Altiplano boliviano.

Las imágenes de la naturaleza, los saberes ancestrales y la riqueza de las festividades de trascendencia como el Gran Poder, conforman la raíz de su producción que combinada con diseños contemporáneos genera modelos únicos y originales.

Las diseñadoras trabajan con las artesanas y artesanos, las texturas, colores, tendencias de moda, formas de diseño y de temporadas. Las y los productores elaboran prototipos y generan colecciones de productos en función de las tendencias emergentes en el mundo.

Al contemplar el arte nativo junto con las tendencias estéticas de actualidad, las productoras y productores experimentan la creación innovadora en cada nuevo diseño rescatando la esencia de lo boliviano con un sello de vanguardia para el mercado nacional e internacional. Las y los productores con iniciativa propia han conseguido, después de dos años de intervención, productos de alta calidad y apropiados a los mercados nacionales e internacionales.

27 UNIDADES PRODUCTIVAS DE MAMA RAWA RECIBIERON

LA PRIMERA CERTIFICACIÓN “HECHO A MANO”

Después de un proceso de tres meses de inspecciones, 27 unidades productivas de El Alto y La Paz –que pertenecen al proyecto Mama Rawa- recibieron la primera certificación “Hecho a Mano” que se otorga a artesanas y artesanos del país. Este sello de calidad es otorgado por el Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (Ibnorca) “en reconocimiento al trabajo de las y los microempresarios que realizan sus actividades productivas a mano, produciendo obras únicas en el campo del telar, tejido, bordado, fieltro y joyería”.

En mayo pasado, 40 organizaciones productivas se presentaron a Ibnorca, solicitando la certificación. Los talleres artesanales se inspeccionaron, uno por uno, en un periodo de tres meses entre los técnicos del Ibnorca y los técnicos del Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza (CPMGA), institución que creó la iniciativa Mama Rawa, donde las productoras y productores comercializan su producción con la línea del comercio justo.

Proceso de certificación

Desde Río Seco hasta Ciudad Satélite se inspeccionaron 30 talleres; desde la Plaza Riosiño hasta Bella Vista y desde Ovejuyo a Pampajasi se inspeccionaron 10 unidades productivas. Las inspecciones tocaron como valores de importancia el proceso de elaboración del producto, las materias primas, el tipo de unidad productiva, los ingresos mensuales y las herramientas de trabajo.

De las inspecciones se beneficiaron efectivamente 27 unidades productivas de las cuales el 50% emplea técnicas como tejido a palillo y grocie, 15% tejido a máquina manual, 15% tejido a telar de calada y el restante en técnicas como fieltro, joyería y manufactura en cuero.

Esta certificación no solamente significa el reconocimiento al trabajo realizado en técnicas ancestrales, sino que permitirá incrementar los ingresos de mujeres que sortean sus tiempos productivos y reproductivos para sostener a sus familias y/o apoyar a sus esposos en la generación de ingresos, incluso incursionando en las exportaciones.

Incentivo a la producción nacional

Es también de relevancia considerar que esta certificación es un reconocimiento a aquellos emprendimientos familiares y asociativos, fruto de la creatividad, el ingenio y la perseverancia de los y las artesanas que generan productos de alta calidad con materiales orgánicos propios de la geografía boliviana inspirados en la diversidad e identidad cultural.

Esta es una innovación de Ibnorca en el campo de la certificación, pues desde su fundación en 2005, cuando el Estado le ha otorgado oficialmente la facultad de desarrollar actividades relacionadas en los ámbitos de la Normalizaión Técnica, Certificación de la Calidad y Administración de un Servicio de Información Técnica Industrial, ha certificado bienes y servicios contribuyendo a mejorar la calidad de los mismos en las empresas, así como promoviendo la seguridad y la salud ocupacional y protegiendo el medio ambiente.

Grupos productivos que recibieron certificación

Los grupos productivos que recibirán la certificación son: La Natura, Manos de Mujer; Escobar; Alma de Los Andes, Teodocia; Laureke; Amparampi; Sawuris; Jumampi; Antawi; Flor de Oro; Uwayra; Sartasiñani; Kori Maqui; Gugu; Ajayu; Amanecer; creaciones Juanita; Munasiña; Jiwaqui – yanapasiñani; DID discapacidad, inclusión y desarrollo; Taller Artístico en Madera (taller creativo); Virginia Apaza Mamani; Taller Carol; y Blanca.